Los viñedos rodean todo el entorno del río Miño. Las laderas de la montaña, cubiertas de vides en bancales, conforman un paisaje natural singular, reflejo del esfuerzo necesario para el cuidado y la vendimia en esta zona escarpada. Este sistema tradicional de cultivo, característico de la Ribeira Sacra, define la identidad del territorio. Un puente une los dos ayuntamientos colindantes, ambos con sus propios miradores y elementos de patrimonio cultural.