Se trata de un refugio antiaéreo construido en Flix durante la Guerra Civil Española. Está situado en la calle de Sant Josep, y tiene también una abertura a la plaza de la Música. Es una obra incluida en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Catalunya.
Actualmente, el refugio está museizado, con audiovisuales y paneles informativos. El espacio recupera la memoria histórica de los diferentes espacios de la Batalla del Ebro y es visitable previa visita concertada con el Ayuntamiento.
El Refugio Antiaéreo de Flix es un importante testimonio de la vida civil durante la Guerra Civil Española y del impacto de la guerra en la población no combatiente. Representa no solo la capacidad de resistencia y adaptación de la población civil ante la adversidad, sino también la brutalidad del conflicto y los esfuerzos por mitigar sus efectos sobre los civiles.
El refugio ha sido objeto de trabajos de conservación y restauración para preservar su estado original y hacer accesible su historia a las generaciones futuras. Estos esfuerzos incluyen la estabilización de las estructuras, la limpieza de los pasillos y salas, y la instalación de iluminación y señalización para facilitar las visitas.
El Refugio Antiaéreo de Flix se ha convertido en un punto de interés histórico y turístico. Se organizan visitas guiadas que permiten a los visitantes explorar el refugio y aprender sobre su construcción, su uso durante la guerra y las historias personales de quienes se refugiaron allí. El inmueble puede visitarse mediante visitas Guiadas por expertos en historia local que explican el contexto histórico, la importancia del refugio y cómo fue utilizado durante los ataques aéreos.
Exposiciones Temporales: Exhibiciones de objetos, fotografías y documentos relacionados con la Guerra Civil y la vida en Flix durante ese periodo.
Talleres Educativos: Programas dirigidos a escuelas y grupos educativos para enseñar sobre la Guerra Civil Española y la importancia de la memoria histórica.
Reflexión
El Refugio Antiaéreo de Flix no solo es un monumento a la resistencia civil durante uno de los periodos más oscuros de la historia española, sino también un lugar de reflexión sobre la importancia de la paz y la resiliencia humana. A través de su preservación y apertura al público, el refugio sirve como un recordatorio tangible de los horrores de la guerra y la importancia de recordar y aprender del pasado para construir un futuro mejor.
El refugio antiaéreo de Flix formó parte del grupo de 12 refugios localizados. La construcción de los refugios se acordó después del repentino bombardeo del 23 de febrero de 1937, lo que obligó a la Junta Local de Defensa Pasiva de Flix a excavar dentro de la población. La dirección de la obra corrió a cargo de los técnicos de la compañía Riegos y Saltos del Ebro que desde 1936 estaban construyendo la presa, y con la colaboración de la población.
El ejército franquista sospechó que en la fábrica de la Sociedad Electroquímica de Flix podían fabricarse compuestos químicos necesarios para producir explosivos. Esto, junto con la posición estratégica de Flix durante la batalla del Ebro, transformó la villa en un objetivo de bombardeo. Los primeros bombardeos tuvieron lugar el 23 de febrero de 1937, y en los días siguientes se acordó la construcción de refugios antiaéreos en Flix, entre ellos el de la calle San José. No se conoce con exactitud cuántos bombardeos sufrió Flix, pero los ataques fueron constantes hasta el 17 de noviembre de 1938, cuando después de 115 días de la Batalla del Ebro, Flix fue ocupada por las tropas fascistas.