El antiguo túnel ferroviario de Fayón, construido en 1894, formaba parte de la línea Madrid-Zaragoza-Barcelona. Con una longitud de 1.846 metros, atravesaba el contrafuerte entre los ríos Ebro y Matarraña. Actualmente, una de sus bocas permanece visible, mientras que la otra está sumergida bajo las aguas del embalse de Ribarroja, recordando la historia ferroviaria y la transformación del paisaje en la zona.
El antiguo túnel de ferrocarril de Fayón es un ejemplo representativo de la ingeniería del siglo XIX, construido en 1894 para facilitar el paso del tren por una zona montañosa entre los ríos Ebro y Matarraña. Con casi 2 km de longitud, formaba parte de una importante línea ferroviaria. Su historia permite estudiar tanto el desarrollo del transporte en España como el impacto de los embalses, ya que una de sus bocas quedó sumergida tras la creación del embalse de Ribarroja.
El Antiguo Túnel de Ferrocarril de Fayón, construido en 1894, fue una infraestructura clave de la línea Madrid-Zaragoza-Barcelona, diseñada para atravesar el complejo relieve entre los ríos Ebro y Matarraña. Con una longitud de 1.846 metros, permitía la conexión ferroviaria a través de un contrafuerte montañoso, facilitando el transporte de personas y mercancías en una zona de difícil acceso. Tras la construcción del embalse de Ribarroja en los años 60, parte del trazado y una de las bocas del túnel quedaron sumergidas, lo que marcó un cambio profundo en el paisaje y la movilidad de la región. Hoy en día, el túnel es un vestigio histórico que refleja la evolución de las infraestructuras y los impactos del desarrollo hidroeléctrico en el territorio.