Las bodegas subterráneas de Aranda de Duero conforman una red de más de 7 kilómetros de túneles excavados entre los siglos XII y XVIII bajo el casco histórico de la ciudad, utilizadas tradicionalmente para la elaboración y conservación del vino gracias a sus condiciones estables de temperatura y humedad.
Las bodegas subterráneas de Aranda de Duero son un recurso educativo excepcional para comprender la historia, arquitectura y cultura del vino en la Ribera del Duero. Excavadas entre los siglos XII y XVIII, estas galerías mantienen condiciones naturales ideales para la conservación del vino, lo que demuestra el conocimiento técnico de las sociedades tradicionales. Bodegas como Don Carlos, El Lagar de Isilla, Ribiertete o la Bodega de las Ánimas permiten estudiar aspectos como la organización urbana, la economía vitivinícola y las prácticas enológicas históricas. Su visita favorece un aprendizaje interdisciplinar que abarca patrimonio, historia local y cultura material.
En Aranda de Duero se conservan varias bodegas subterráneas históricas que forman parte del valioso patrimonio vinícola de la ciudad. Entre las más destacadas se encuentran la Bodega Histórica Don Carlos, del siglo XV, que ofrece visitas y catas; El Lagar de Isilla, del siglo XIII, que combina restauración y enología; la Bodega de las Ánimas, integrada en el Centro de Interpretación del Vino (CIAVIN); y Ribiertete, una bodega-museo del siglo XIII que muestra herramientas y procesos tradicionales. Estas bodegas permiten conocer de cerca la historia del vino en la Ribera del Duero.