El Camino de Santiago Francés, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, encuentra en Portomarín uno de sus pasos más emblemáticos y cargados de simbolismo.
El trazado del Camino atraviesa el corazón del nuevo Portomarín, reconstruido tras la creación del embalse de Belesar en los años 60 del siglo XX.
Esta localidad lucense no solo es punto de tránsito para miles de peregrinos cada año, sino también un lugar donde se funden la historia, el arte, la espiritualidad y la resiliencia colectiva.
El puente sobre el río Miño, punto de entrada natural al núcleo urbano, marca el acceso a esta etapa, considerada una de las más bellas del Camino. Desde aquí, el peregrino asciende hasta encontrarse con el patrimonio vivo de Portomarín: iglesias, pazos, fuentes, y la presencia constante del Camino.
Además del valor histórico, el tramo destaca por su riqueza paisajística y natural, combinando las aguas del Miño con suaves colinas, bosques autóctonos y viñedos que acompañan al caminante rumbo a Palas de Rei. Este recorrido ofrece al peregrino una experiencia profunda de conexión con el entorno, consigo mismo y con la larga tradición jacobea.