Esta iglesia, de nave única y ábside rectangular, ha experimentado varias reformas, especialmente en el último cuarto del siglo XVIII, y ha perdido su ábside original en el siglo XX. Como en muchos otros templos, la fachada occidental también ha cambiado: se le ha dado más altura y se ha abierto un óculo, aunque todavía conserva su portada original, que muestra detalles ornamentales propios de una fase tardía del estilo románico.
El templo, originalmente de nave única y ábside rectangular, ha sido objeto de notables intervenciones, especialmente en el último cuarto del siglo XVIII, a lo que se suma la desaparición del ábside en el siglo XX. La fachada occidental ha sufrido modificaciones significativas: se ha incrementado su altura y se ha incorporado un óculo, aunque se mantiene la portada primitiva, que presenta elementos ornamentales característicos de una fase tardía del románico. Estas transformaciones reflejan la evolución arquitectónica y las adaptaciones funcionales sufridas por el edificio a lo largo de los siglos.
Esta iglesia es antigua y tiene una sola sala grande y una parte trasera que antes era rectangular, pero que se perdió hace algunos años. Hace mucho tiempo, la iglesia fue cambiando: le pusieron una ventana redonda arriba de la puerta y la hicieron un poco más alta. Aunque se ha reformado, todavía puedes ver en la puerta principal algunos adornos bonitos que nos recuerdan cómo era el arte románico, un estilo muy antiguo.