La Igrexa de Santa María de Punxín se levanta sobre una antigua iglesia románica. Su fachada principal está precedida por unos escalones que conducen a una puerta con arco apuntado, destacando el trabajo de las molduras y las columnas laterales. El conjunto remata en una espadaña con arcos de medio punto y una cruz de piedra. En el interior, sobresale un sarcófago prerrománico del siglo IX, atribuido a San Wintila, protector de las cosechas y los animales, según la inscripción de la cubierta: “HIC REQUIESCIT FAMULUS DEI”. Otra inscripción señala: “HIC REQUIESCIT SERVUS DEI WINTILA QUI OBLIT DIE 23 DECEMBRS 980. Pretiosa in conspectu Domini mors Sanctorum”. El sarcófago presenta un bajorrelieve de cruz de brazos iguales y líneas ascendentes, y en su interior se hallaron restos óseos, vestimentas y dos bolsas con tierra. Esta iglesia es un valioso testimonio de la historia y espiritualidad de Punxín.
La Igrexa de Santa María de Punxín se erige sobre los restos de un templo románico anterior. La fachada principal se articula mediante una escalinata que da acceso a una portada con arco apuntado, destacando la labor de las molduras y las columnas laterales. El remate se resuelve en una espadaña de arcos de medio punto y cruz pétrea. En el interior, destaca un sarcófago prerrománico del siglo IX, atribuido a San Wintila, figura vinculada a la protección de las cosechas y el ganado, según atestiguan las inscripciones: “HIC REQUIESCIT FAMULUS DEI” y “HIC REQUIESCIT SERVUS DEI WINTILA QUI OBLIT DIE 23 DECEMBRS 980. Pretiosa in conspectu Domini mors Sanctorum”. El sarcófago presenta un bajorrelieve de cruz de brazos iguales y líneas ascendentes. En su interior se hallaron dos cráneos, restos óseos, vestimentas y dos bolsas con tierra, lo que refuerza su valor arqueológico y devocional. El conjunto constituye un relevante exponente de la pervivencia de elementos prerrománicos en la arquitectura religiosa gallega.
La Igrexa de Santa María de Punxín es una iglesia muy antigua y especial. Para entrar, hay que subir unos escalones y pasar por una puerta con un arco en punta, decorada con columnas y molduras. Arriba del todo tiene una torre con campanas y una cruz de piedra. Dentro de la iglesia hay un sarcófago muy viejo, del siglo IX, donde, según cuentan, está enterrado San Wintila, que protegía las cosechas y los animales. En la piedra hay dibujos y palabras antiguas, y dentro encontraron huesos, ropa y dos bolsitas con tierra. Es un lugar lleno de historia y misterios.