Nautic Destination

Cangas. Centro histórico, barrio marinero. ColegiataCangas. Centro histórico, barrio marinero. Colegiata

La villa de Cangas -y muy particularmente su zona monumental-, destaca por albergar un interesante patrimonio artístico; cada vez más reconocido y valorado. En este antiguo burgo de pescadores, son evidentes los claros vestigios de construcciones y arquitectura marineras. Gracias a la sabia mano del cantero y el buen hacer de sus hombres y mujeres -a lo largo de los siglos-, se han ido entremezclando sus raíces con la presente tradición medieval que dejó su legado en Galicia.El recorrido por el centro histórico comienza en la Casa del Ayuntamiento, obra de vanguardia que lleva el sello de un laureado arquitecto: Alberto Noguerol. Desde aquí hacia los Xardíns do Sinal, alcanzamos la Capilla del Hospital, emblemático monumento mandado construir por el prior D. Gonzalo de Nogueira y Araújo en el 1711. La Calle Real, emblema de la heráldica y arquitectura hidalga desemboca en la estatua ecuestre de Santiago Apóstol. Así alcanzamos el mayor tesoro de la villa pontevedresa, la Ex- colegiata de Santiago, de estilo barroco. Allí se conserva un venerado Cristo -milagroso»-, del que se dice que «no quiso arder»
El centro histórico de Cangas de Morrazo se divide en dos mitades atravesadas por la famosa Calle Real. Ésta da paso a la parte más llana de la villa con casas de patín» donde guardaban los marineros sus utensilios de su trabajo. El Barrio de la Señal es más moderno, con calles rectas y estrechas, que conocieron el cometido de los antiguos gremios: la calle de la Materia -actual Ramón Franco- que acogía oficios variados como herrajes y cuero
que en su día fueron utilizados para guardar embarcaciones de pesca. La pintoresca Plaza de Síngulis, es otro de los típicos ejemplos de barrio marinero de Cangas. Justo en medio, sobre una losa natural, se yergue un hermoso crucero al que los vecinos tienen gran devoción. Otro barrio marinero es el Fuerte, con las antiguas «tendederas» de redes al lado de la playa de Rodeira. Para finalizar: el Barrio del Costal, el más antiguo de la villa. A su pie llegaba el mar antes de los aterrados. La piedra constituye una constante unida a la presencia de numerosos manantiales: Fuente Herrera, Fuente Garrido, Fuente del Gallo y Fuente del Caballo.»
pues en el año 1617 sobrevivió al incendio del templo por parte de los piratas turcos.A través de la Calle de Hío, nos dirigimos hacia el Eirado do Costal, corazón del barrio, y antiguo núcleo primitivo de Cangas. Entraremos entonces en los Xardíns Félix Saoge, donde hallamos la soberbia efigie de Don José Félix Soage Villarino, que en el 1914 esculpió el genial Francisco Asorey. Muy cerca «A volta do Mar», otra talla con la que Xoán Piñeiro quiso rendir un sentido homenaje a todos los marineros de Cangas.A partir de aquí asoma la zona monumental: la Plaza del Arco, antigua puerta de entrada a la villa, donde se dice que durante la Edad Media vivieron los judíos. La calle Antonio Garelly que conserva una de las más primorosas «casas de patín», -vivienda marinera de Cangas por excelencia-. O los enormes portalones situados en la calle Pablo Iglesias
el Cerro -parte más alta del barrio-, la calle del Hío -antigua vía de entrada de los vecinos de esa parroquia que cargaban sus burros con las mercaderías que iban a ser vendidas en el mercado-