El Castillo de Cabrera es una fortificación situada en el sur de Mallorca, Illes Balears, Actualmente es una sólida mole hexagonal, ligeramente alargada, situada sobre la punta oriental de la entrada a su puerto natural, con una altura de 72 metros sobre el nivel del mar.
En el siglo XIX, tras la Guerra de la Independencia, los prisioneros franceses fueron trasladados a Cabrera, que se convirtió en un campo de concentración hasta la firma de la paz en 1814.
En 1890, la isla pasa a ser propiedad de la familia Feliu, que introdujo el cultivo de la vid e impulsó la repoblación de la isla.
En 1916, fue expropiada por el Ministerio de Defensa por motivos estratégicos, y se estableció una pequeña guarnición permanente de treinta hombres. En los años 40 quedó convertida en base militar y zona de maniobras del Ejército.
Finalmente, en 1988, el Parlamento Balear inició el proceso de declaración del Archipiélago de Cabrera como Parque Nacional Marítimo-Terrestre, que culminó en marzo de 1991.
El Castillo de Cabrera es uno de los principales atractivos que se observan a nuestra llegada a la isla. Esta fortificación data de finales del siglo XIV. Desde lo alto, en los días claros, se puede ver toda la cordillera de Tramuntana desde Sa Dragonera hasta el Tomir y las montañas de Artà de la isla vecina, Mallorca.