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El Castillo de Mequinenza

El Castillo de Mequinenza es un monumento histórico y arquitectónico situado en la localidad de Mequinenza, en la comarca del Bajo Cinca, provincia de Zaragoza, Aragón, España. Este castillo se erige en una colina desde la que domina la confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca, ofreciendo una vista estratégica y panorámica de la región circundante.
Urbano
En la actualidad, el Castillo de Mequinenza ha sido objeto de trabajos de restauración que han permitido conservar y poner en valor su patrimonio histórico. Gracias a estos esfuerzos, el castillo se ha convertido en un atractivo turístico y cultural de la región. Se realizan visitas guiadas que permiten a los visitantes explorar sus diversas partes y conocer su historia. El Castillo de Mequinenza es un símbolo de la rica historia de la región y un testimonio de las diversas civilizaciones y conflictos que han pasado por esta estratégica ubicación a lo largo de los siglos. Además de su importancia histórica y arquitectónica, el castillo ofrece impresionantes vistas panorámicas de la confluencia de los ríos Ebro, Segre y Cinca, así como del paisaje circundante. El castillo también acoge diversos eventos culturales, como recreaciones históricas, exposiciones y actividades educativas, que buscan promover el conocimiento y la apreciación del patrimonio local entre residentes y visitantes.
No cabe duda que los pueblos que habitaron estas tierras, íberos, romanos, visigodos y musulmanes debieron ocupar y fortificar este emplazamiento, en el S.VIII, el Castillo fue una fortaleza árabe, construida por la tribu Bereber de los Miknasa, nombre que llevaría la actual Mequinenza hasta el S.XII. Tras varias conquistas, cae en manos de Ramón Berenguer IV, pasando ya definitivamente a manos de los cristianos. Tras varios cambios de propietario en el 1184 se le concede el Castillo y la Villa de Mequinenza, al marqués de Aitona, Don Ramón Guillén de Moncada, pasando posteriormente a los duques de Medinaceli. No es hasta entrado el S. XV cuando se introducen las primeras reformas y la “fortaleza militar” se convierte en Residencia-Palacio. Años más tarde durante la Guerra de Sucesión (1700 y 1710), se transformó y acondicionó el Castillo y los alrededores a una nueva forma de guerra (con armas de fuego, artillería…). Durante la Guerra de la Independencia, el castillo soporto 3 ataques por parte de las tropas de Napoleón, pero finalmente en 1810 fue conquistado por las tropas del Mariscal Suchet, perteneciendo hasta 1814 al gobierno francés. Pero en febrero de ese mismo año y sin disparar ni un solo tiro volvió a manos españolas por mediación de una estrategia de espionaje del general Van Halen. Entre 1820 y 1823 adquirió un papel importante, soportando importantes ataques carlistas y conservando una pequeña guarnición militar que duró hasta principios del S. XX en el que el Castillo queda abandonado. Durante la guerra civil pasa a ser un Castillo de observación y una vez finalizada la guerra queda en ruinas hasta que la empresa ENHER lo reconstruye como residencia en 1959. La planta del castillo es una planta irregular reforzada en alzado por siete torreones, todos rectangulares excepto uno, el más robusto, que es curiosamente de planta pentagonal. Considerado hoy en día uno de los mejores castillos que el arte gótico legó a la Corona de Aragón, constituye el punto de interés más importante de Mequinenza.
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