El yacimiento arqueológico de Lépida Celsa es uno de los sitios arqueológicos romanos más importantes de la región de Aragón, situado cerca de la localidad de Velilla de Ebro, en la provincia de Zaragoza. Este yacimiento ofrece una valiosa visión de una ciudad romana que prosperó en el siglo I a.C. y que jugó un papel crucial en la romanización de la región.
Lépida Celsa es un yacimiento de gran importancia cultural y científica. Proporciona una visión detallada de la urbanización romana en Hispania y su impacto en la región. Además, contribuye al conocimiento de la historia local y regional, y es un recurso valioso para la investigación arqueológica.
La Colonia Celsa situada en la localidad de Eras de Velilla de Ebro es una colonia romana cuya fundación se data en el año 48 a.C. bajo la denominación Victrix Iulia Lepida o Colonia Victrix Iulia Celsa. El yacimiento «Lepida Celsa», correspondiente a la Colonia Iulis Uictrix Lepida y a la antigua ciudad ibérica de Kelse, constituye una de las zonas arqueológicas de esta cronología más importante e interesante de toda la Comunidad Autónoma de Aragón. Las primeras noticias sobre la presencia de este importante yacimiento arqueológico se remontan hasta la Edad Media; ya en 1435 hay noticias de la aparición de monedas, estatuas y mosaicos que fueron estudiados y publicados en los escritos de P. Risco, Zurita, C. Bermúdez y Labaña.
Es todavía incierta la localización del oppidum ibérico de Kelse. El estudio topográfico del asentamiento parece indicar las altas posibilidades del cabezo que queda al este del actual casco urbano de Velilla de Ebro y que sustenta la iglesia de San Nicolás. Poco es lo que se conoce del origen de esta ciudad, citada ya por Ptolomeo, aunque con toda seguridad se puede llevar su existencia al siglo IV a.C.
La fundación de esta colonia se debe a Marco Emilio Lepido en el año 44 a.C., quien crea una ciudad en las inmediaciones y sobre una ciudad ibérica preexistente, Kelse, con el nombre de Colonia Iulia Uictrix Lepida. Tras caer en desgracia Lepido, hacia el 36 a.C., la ciudad cambió su nombre por el de Colonia Iulia Uictrix Celsa, latinizando el nombre de la antigua ciudad ibérica. Fue la primera fundación en el valle del Ebro de una Colonia Inmune de ciudadanos libres romanos. La vida de la ciudad fue relativamente breve, ya que hacia el 70 d.C. se abandonó, debido en gran medida al auge de Caesaraugusta, aunque no hay que dejar de lado los acontecimientos convulsos en el contexto del relevo de la familia imperial del 68 d.C., en gran medida todavía desconocidos. Su ubicación favoreció que se convirtiera en un importante punto estratégico militar y comercial. Llegó a contar con una población de 3.500 personas formada por emigrantes itálicos, clientes de César y Pompeyo, y aristocracias indígenas.