Puente romano sobre el Miño construido en el siglo I d.C., clave en la Vía XIX que unía Braga con Lugo.
Con 104 metros de longitud y 4 metros de ancho, es una de las obras más emblemáticas del legado romano en Galicia, ha sido restaurado varias veces, pero conserva tramos originales en sillería y esquisto.
Actualmente es peatonal y forma parte del Camino Primitivo, integrando patrimonio histórico y turismo de peregrinación. Es un ejemplo destacado de la durabilidad y funcionalidad de la ingeniería romana.