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Nautic Destination

SALINAS SEIXAL

Sobre este patrimonio

Estamos ante un lugar único, con más de dos mil años de historia.

En época romana, en O Seixal, Camposancos, se construyeron salinas costeras que ya funcionaban cuando el castro de Santa Trega todavía estaba habitado. Su objetivo era claro: obtener sal mediante la evaporación solar. Un recurso fundamental no solo para el comercio, sino sobre todo para la salazón del pescado, una de las grandes riquezas de esta costa atlántica.

Al recorrer el yacimiento aún podemos reconocer estanques rectangulares pavimentados en piedra, pequeños muros y canales. Son las huellas visibles de un complejo salinero mucho mayor, que se extendía a ambos lados de la antigua provincia romana de Gallaecia.

Lo que hace a este lugar especialmente importante es su escala. No estamos ante pequeñas salinas domésticas, como las que también se conservan en las rocas del Miño, sino ante instalaciones industriales, algo poco documentado en todo el Imperio Romano.

De hecho, las salinas de A Guarda formaban parte del mayor complejo de explotación de sal marina conocido en el Imperio, junto con otras localizaciones como Vigo, Cangas, Oia, Viana do Castelo y Matosinhos.

Hoy, este espacio arqueológico nos permite viajar en el tiempo y descubrir cómo el ingenio romano aprovechaba los recursos del mar para transformar la vida y la economía de toda una región.

Galería

SALINAS SEIXAL

Localización

País
España

El bien

Eco-destino
Río Miño

Cómo llegar