Después de cruzar el río Miño en barco, A Guarda, es el primer pueblo de Galicia con profundas huellas del Camino de Santiago.
Este mismo trayecto en barco cruzando las dos orillas del río Miño, entre Caminha y A Guarda, ya lo realizaron los peregrinos en la Edad Media. A pocos metros del actual embarcadero de A Pasaxe, se localizaba un pequeño puerto de mercancías conocido como Porto Santo, y la barca del Porto Santo que trasladaba a los peregrinos. Desde aquí, los viajeros se dirigían hacia el centro de la villa.
Las huellas más antiguas de los peregrinos se localizan en el casco antiguo. Actualmente la pequeña Plaza de San Marcos es el espacio que ocupó hasta el siglo XIX el Hospital de San Marcos y que se dedicaba al cuidado y descanso de pobres y peregrinos. Sus orígenes se podrían remontar al s. XII o XIII por unas piezas románicas, estando documentado en el s. XIV la reedificación de la capilla y del propio hospital.
En el trazado que siguen los peregrinos, encontramos la iglesia parroquial de Santa María levantada en el s. XVI sobre otro templo más antiguo. En su interior se conservan dos imágenes del Apóstol Santiago: una talla de Santiago Peregrino en el retablo de la Virgen del Rosario, y una pintura de Santiago en el retablo de la Virgen del Carmen.
De época más reciente, existen otras referencias al Camino, destacando la Cruz de Santiago en el Colegio de los Jesuitas localizado enfrente del embarcadero o la talla escultórica en piedra de Santiago Apóstol que despide a los peregrinos en los últimos kilómetros de trayecto en la costa de A Guarda.
Estos son los testimonios que recuerdan a los visitantes y peregrinos que A Guarda también forma parte viva de la memoria jacobea.