Sobre este patrimonio
La palabra marismas proviene del latín maritimus, relacionado con el mar, y describe las zonas húmedas influenciadas por las mareas.
En la desembocadura del río Miño, las marismas forman una valiosa reserva natural gracias a su biodiversidad. Aquí encuentran refugio aves migratorias y peces que utilizan estos espacios como lugar de reproducción, haciendo de este entorno un punto clave para la vida silvestre.
Pero las marismas no son solo naturaleza: también son un paisaje cultural, fruto de siglos de interacción entre las personas y el medio, con prácticas tradicionales de pesca y recolección.
Las leyendas locales añaden un aire mágico a este lugar: se cuenta que las marismas eran espacios místicos donde descansaban las almas de los marineros, y que en algunas noches aún es posible escuchar sus cantos entremezclados con el viento y el murmullo del agua.